Nuria Godón-Martínez is an Associate Professor at Creighton University. Her areas of specialization are 18th-, 19th-, and 20th-Century Peninsular Literature and Franco-Iberian Studies. She is co-editor of Transitions: Journal of Franco-Iberian Studies.
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How to cite this review: Godón-Martínez, Nuria. "Ulrich Winter, Ed. Lugares de memoria de la Guerra Civil y el franquismo. Representaciones literarias y visuales. Frankfurt am Main/ Madrid: Iberoamericana Vervuert, 2006". Dissidences. Hispanic Journal of Theory and Criticism. On line. Internet: 15/12/08 (http://www.dissidences/ 4ReviewGodonWinter.ht ml)
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"Si bien el libro constata cómo la reconstrucción del pasado a través de textos ficción resulta insuficiente para dilucidar las verdades que la historiografía silenció, al menos mediante ellas se puede explicar un pasado imposible de recuperar y sin embargo presente en la memoria de los cada vez menos españoles capaces de transmitir la memoria comunicativa."
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Ulrich Winter, Ed. Lugares de memoria de la Guerra Civil y el franquismo. Representaciones literarias y visuales Frankfurt am Main/Madrid: Iberoamericana-Vervuert, 2006
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A lo largo de casi cuarenta años, la historia oficial española es escrita por el bando vencedor
de la Guerra Civil. Se silencia la voz del otro, los vencidos, y se mitifica una España que hoy
está lejos de aquella que promulgaba el lema falangista, “Una, Grande y Libre”, en el
sentido de homogénea y sin posibilidad de descentralización; imperial dado el propósito de
ejercer su soberanía en territorio Africano; y libre, de toda influencia extranjera que no
comulgase con las ideas del régimen. Si bien la muerte del dictador abre una puerta para
romper el temor a esas represalias, y por tanto al silencio, la política de consenso y de olvido
propuesta durante la Transición a la democracia junto al temor de una vuelta al
totalitarismo, provocado por el fallido golpe de estado que el 21 de febrero de 1981 perpetra el
teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, sirven para sepultar las voces de
aquellos que tenían otra versión que contar y de los que tenían mucho que preguntar.
En Lugares de la memoria de la Guerra Civil y del franquismo. Representaciones literarias
y visuales (2006), Ulrich Winter reflexiona una vez más al lado de otros críticos sobre cómo,
hacia los años noventa, se expresa la necesidad sentida en España de romper con ese largo
silencio. Se precisa recordar el pasado para averiguar, en la medida de lo posible, qué
sucedió durante el periodo de la Guerra Civil y el franquismo. Junto con Joan Ramón Resina,
Winter coeditó un año antes su primer libro sobre este tema, Casa encantada: Lugares
de memoria en la España constitucional (1978-2004). Así pues, su segundo libro no solo viene
a confirmar el interés que en los últimos años ha suscitado el tema de la Guerra Civil en
España, sino que a su vez integra en su discursiva los debates vigentes al día de hoy. Los
doce ensayos compilados brindan una diversidad de aspectos históricos, políticos, culturales
y urbanos proyectados a través de una lente interdisciplinar de campos tan diversos como la
literatura, el cine, las representaciones teatrales, el periodismo y la televisión. Todo ello
resemantiza y enriquece, bajo una pluralidad de perspectivas que atienden a una situación
histórica específica, política y cultural española, el concepto de les lieux de mémoire
teorizado por Pierre Nora. Según el investigador francés, los lugares de memoria registran el
imaginario histórico que constituye el horizonte imaginario de una nación. Los artículos
recogidos por Winter intentan responder la pregunta común de cómo los lugares de
memoria en torno a la época franquista sirven para apreciar la transformación de la Historia
mediante la memoria comunicativa, basada en un pasado vivido. En otras palabras, en una
memoria cultural, historiografía, destinada a ser compartida por todos. Estos dos polos de la
memoria forjan la llamada memoria colectiva dado que en ella se asienta el carácter social e
intersubjetivo de toda memoria individual.
En el primer artículo aquí recogido, titulado “Oralidad y memoria en la novela
memorialística”, Mechthild Albert presenta el paradigma discursivo de la nueva novela
histórica española cimentada en el testimonio oral que ampara la memoria comunicativa.
Problematiza el concepto de memoria al trazar los límites de la transmisión de un
testimonio. Explora en qué medida puede ser legada la memoria, de por si resbaladiza e
infiel. A través de las obras de Juan Manuel Prada, Javier Cercas y Antonio Muñoz Molina, el
crítico analiza las historias sobre la búsqueda de individuos que funcionan como
transmisores de una memoria comunicativa capaz de despertar de su sueño a una
conciencia histórica. Se fragua una misión moral que radica, como sostiene el autor, en
salvar del olvido la identidad, la vida o el recuerdo de la vida de las víctimas de la historia a
través de la narración oral y, en última instancia, escrita. En concordancia con este tema,
William Nichols parte de varios artículos periodísticos para reflexionar sobre la narración
oral, la escritura y los lugares de memoria en El lápiz del carpintero. Los distintos artículos
periodísticos recogen la noticia del descubrimiento de una fosa común encontrada en el
Bierzo, León, en el año 2000. Allí se encontró a treinta y siete soldados republicanos
asesinados en 1936. La necesidad de los hijos de esos soldados por rescatar a sus padres del
anonimato lleva al autor a ofrecer un estudio de la novela centrado en el conflicto entre
historia oficial y memoria personal. Su trabajo resulta en una sugerente reflexión sobre la
búsqueda de un espacio lingüístico sustentado en el lenguaje oral y escrito, en el cual la
memoria personal y la colectiva puedan persistir y unirse. El crítico hace hincapié en el
efecto terapéutico del acto de contar así como en la responsabilidad que tiene el lector o el
oyente de examinar las intenciones del narrador en su modo de representar el pasado.
También Claudia Gatzemeier refiere el efecto terapéutico del acto de contar en La hija
del canibal de Rosa Montero. La novela presenta una resistencia a la parálisis de la
memoria. La reivindicación de la memoria de un grupo prácticamente olvidado cristalizado
en la figura de un viejo anarquista sirve a la crítica para subrayar que el relato de una
autobiografía no deja de ser una construcción más donde la memoria selectiva no permite
establecer un contacto directo con el relato objetivo de una historia vivida. Con todo, señala
los efectos saludables de la narración pues permiten al personaje liberarse de un pasado
reprimido y nunca olvidado por completo. Asimismo, Ana Luengo presta atención a otro
grupo de la resistencia anti-totalitarista, los maquis. Su ensayo considera dos novelas,
Luna de lobos (1985) de Julio Llamazares y El embrujo de Shanghai (1993) de Juan Marsé.
A través de ellas postula la desmitificación de los maquis. Estudia la representación de los
héroes de la resistencia para entrar en el mundo de los topos y, consecuentemente, de la
decadencia del ser humano. De acuerdo a la profesora, tal deformación de los héroes
conlleva a su humanización. El hecho de borrar su carácter legendario consigue captar el
lado más trágico de aquellos hombres que se hicieron invisibles.
De manera opuesta a la muerte sufrida en vida por los topos, el asesinato de Federico García
Lorca no rescinde la supervivencia del artista. Stefan Schreckenberg repara en la atención
prestada, nacional e internacionalmente, a Lorca para proponer su figura como un lugar de
memoria. Alude a las actividades celebradas en torno a su conmemoración para exponer la
finalidad que éstas tenían no solo en dar a conocer las distintas representaciones artísticas
del autor, sino también en remitir una intención pedagógica. También llama la atención, de
manera muy crítica, sobre el hecho de hacer de la figura de este artista un icono que
atrajese a un público de masas a través de conciertos, festivales de teatro, danza y cine. Tras
un recorrido por las películas y documentales realizados sobre Lorca, Schreckenberg
pondera la universalidad del artista al mismo tiempo que advierte del peligro que en
ocasiones tiene considerar a este autor simplemente como “poeta universal” y separarlo de
una imagen polifacética y particular. Asimismo, percibe el enaltecimiento de esta figura
como instrumento de despolitización capaz de romper el mito de las dos Españas por medio
de un trabajo que aúna la tradición y el progreso, el arte popular y el de vanguardia.
Hans-Jörg Neuschäfer recorre películas y novelas de varias generaciones de autores
contemporáneos y plantea el interesante paralelismo entre la nueva novela histórica y el
relato policiaco en cuanto a la reconstrucción del pasado. No por ello pasa de largo la
distinta finalidad de la investigación que opone la exclusión y eliminación del personaje,
buscado en la novela policiaca, a la rehabilitación, aprecio y recate del individuo dentro de la
memoria colectiva de la nueva novela histórica española. A su vez, nota una superación del
mito de las llamadas dos Españas en el cambio generacional existente entre los autores que
vivieron la guerra y los años más difíciles de la posguerra y aquellos que sufrieron en menor
medida las consecuencias de estos años. En esta misma línea, Andrea Pagni reflexiona
sobre la muerte de Franco como lugar de memoria y ofrece mediante un extraordinario
estudio comparativo la transformación que sufren los lugares de memoria desde la
proximidad histórica a la distancia temporal. La crítica alude a 1975 como el año en el que
autores como Carlos Saura, conscientes de la debilidad del dictador y expectantes de un
fallecimiento que no tardaría mucho en llegar, conciben alegorías políticas en las que se
proyecta el deseo de muerte. Contrasta estas alegorías con las que se vuelven a representar
a partir de los años noventa, en cierto modo, despertadas por el centenario del nacimiento
del dictador en1992. La profesora examina el tema del deseo de parricidio en dos obras,
Cría cuervos (1975) de Saura y la novela de Rosa Regás Luna lunera (1999). Plantea cómo
la perspectiva temporal de dos generaciones conlleva a la adopción de una nueva postura
hacia el pasado así como a una reflexión ante los problemas vinculados al trabajo que la
memoria ha de ejercer.
Cerster Bauer-Funke trata un periodo mucho más reducido. Se centra en los lugares de
memoria en tanto concepto polifacético en tres obras dramáticas de José María Rodríguez
Méndez que abarcan concretamente de 1976 a 1983. Bauer-Funke advierte la función
político-social de lucha contra la amnesia colectiva que se proponía mediante el pacto del
olvido. Estudia la deconstrucción sistemática de los héroes nacionales en estos textos. El
crítico postula la manipulación de la historia ejercida por el dramaturgo hasta convertirla en
un guiñol esperpéntico. Anota la propuesta de la exaltación de una intrahistoria de tintes
nacionalistas que imprimen una visión castiza de la identidad española mientras se produce
el derrocamiento de lo que hasta aquel entonces había sido la Historia oficial. Gero
Arnscheidt muestra, de modo magistral, la forma que tiene Muñoz Molina de acogerse a
aquellos lugares de memoria que apoyan el discurso narrativo y la ideología expuesta en sus
novelas y ensayos en su intento de ofrecer una defensa de la normalidad de España. Esto es,
una defensa hacia todo aquello que haga peligrar el desarrollo de identidad española. El
crítico sostiene dicha defensa del autor mediante una doble estrategia. Por un lado, acabar
con los prejuicios obsoletos ante la impresión de inferioridad de España hacia el resto de
Europa y EEUU. Y, por otro lado, luchar contra lo que Muñoz Molina denomina el nuevo
fascismo, cuya articulación más radical se manifiesta en el nacionalismo periférico
propugnado por ETA. Arnscheidt repara en el punto de vista que el autor revela ante los
regionalismos nacionalistas que ponen en peligro la joven democracia e integridad de
España. Por su parte, Claudia Jünke en su artículo “Pasarán más de cien años y lo
olvidaremos todo” postula la consideración de las nacionalidades regionales de las
Comunidades Históricas de Cataluña, Euskadi y Galicia en tanto formación de modelos
específicos de identidad colectiva. La crítica explora una variedad de obras de diversos
autores que sitúan la acción en diferentes territorios de España. De ese modo, despliega un
abanico de tradiciones divergentes, histórica y regionalmente, anotando un punto común en
todas ellas ante la Guerra Civil y el franquismo, la despolitización polarizante de dicho
acontecimiento desde el cual resurge la memoria colectiva que une a todas las comunidades
españolas.
Matei Chihaia atiende por un lado al discurso memorativo mediante el concepto de lugar de
memoria y por otro al meta-discurso cinematográfico postulado en la filosofía del cine de
Gilles Deleuze. Se sirve de la noción de images-temps --léase la imaginación visual y
acústica del pasado frente a la narración de lo recordado-- para recurrir a la obra de Muñoz
Molina y exponer de qué manera en Beatus-Ille (1986) el centrado y descentrado de la
memoria no solo se acopla a la combinación de ambos discursos sino que los despliega de
una manera mucho más clara y evidente. Por su parte, Hartmut Nonnenmacher llama la
atención sobre el boom del cómic en la España de la Transición y las escasas referencias
que en él se encontraron hacia el pasado franquista. Contrasta, sin embargo, estas vagas
alusiones con el trabajo gráfico que Carlos Gímenez inicia tras la muerte del dictador. Sus
duras críticas y ácidos alegatos a la supervivencia del franquismo presentan la obra de este
dibujante como uno de los géneros que mejor expresión pictórica proporciona al temor de
las víctimas. Nonnenmacher, en un original y relevante estudio, arguye cómo el ciclo
tebeístico de este autor contribuye al empeño de conformar una imagen total de la Historia.
En este sentido, inscribe el cómic dentro de una narrativa compartida con la novela y con el
cine ya que sustenta cómo las viñetas tienen la capacidad de crear un espacio de
compenetración ficticia e histórica, de memoria individual y colectiva.
Las diversas perspectivas y enfoques que Winter consigue aunar en este programa de
investigación interdisciplinar, junto con una rigurosa labor de investigación e interpretación
evidente en los textos seleccionados hacen de esta obra una referencia obligada en el estudio
de las narrativas post-franquistas. Si bien el libro constata cómo la reconstrucción del pasado
a través de textos ficción resulta insuficiente para dilucidar las verdades que la historiografía
silenció, al menos mediante ellas se puede explicar un pasado imposible de recuperar y sin
embargo presente en la memoria de los cada vez menos españoles capaces de transmitir la
memoria comunicativa. Este libro entra a formar parte de un debate público cuya
importancia estriba en la voluntad de recuperación de la memoria y, en consecuencia,
conocimiento de un pasado con cada vez menos interrogantes.
(Nuria Godón-Martínez, Creighton University)
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